
Pedimos a nuestro pescadero de confianza, que nos limpie los lenguados y retira la cabeza, y también las tripas.


Exprimimos el zumo de un limón y los colamos.

Picamos las hojas de perejil.

Sacamos la mantequilla de la nevera y la cortamos en dados, dejandola a temperatura ambiente.

Ponemos la mantequilla en un cazo a fuego suave.

Lavamos y secamos los lenguados y posteriormente los salpimentamos.

Y lo pasamos por harina en los dos lados.

Ponemos la mitad de la mantequilla clarificada en una sartén o cazo grande.

Freímos el lenguado sobre el lado de la piel (por el lado oscuro) durante unos 4 minutos.

Mientras tanto regamos con la mantequilla por la cara superior.

En otro cazo grande calentamos la otra mitad de la mantequilla clarificada.

Añadimos el resto de la mantequilla clarificada de la sartén, junto con un chorrito de aceite.

Añadimos la mitad del perejil picado.

Y el zumo del limón y dejamos cocer a fuego suave hasta que tome un tono marrón dorado.

Napamos el lenguado con esta salsa Meuniere.

Decoramos con unas rodajas de limón y el resto de perejil.


Nuestro amigo Javi Medina, nos comenta que abre un poco los lomos y los rellena con una velout de gambas.

2 raciones
200 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).