
La noche anterior ponemos las verdinas en agua fría (5 litros por cada kilo de verdinas) con un puñado de sal. Las dejamos en remojo durante la noche.

Sólo nos quedará escurrir y apartar hasta el momento de preparar la cazuela.


A la mañana siguiente, en una cazuela Incorporamos el caldo frio de langostinos o pescado.

Introducimos las verdinas escurridas en el caldo frío.

Las verdinas deben quedar totalmente cubiertas solo un par de dedos por el caldo frio (sin pasarse, solo hay que cubrirlas).

Añadimos las hebras de azafrán, removemos mezclando todos los sabores durante un minuto.

Rectificamos de sal al final de la cocción.

Picamos las cebollas, el pimiento rojo en trozos pequeños.

Lavamos y pelamos las zanahorias, cortamos en rodajas.

Pelamos y cortamos los tomates en trozos pequeños.

Quitamos el germen del ajo y lo machacamos con un tritura ajos.

En una cazuela grande, echamos un chorro de aceite, las cebollas, el pimiento rojo, las zanahorias y los dientes de ajo.

Incorporamos el perejil picado.

Añadimos una cucharada de pimentón dulce de la vera con cuidado de que no se queme, pues le daría un sabor amargo.

Batimos todo y lo pasamos por un chino o en la Thermomix.

Usaremos esta crema de verduras como espesante y para dar sabor al final de la cocción.

Pelamos y le quitamos las tripas a los langostinos.

Aunque tradicionalmente se actúa de esta manera debido al gran sabor de las cabezas de langostinos, nosotros lo desaconsejamos para evitar la ingesta de cadmio.

Unos minutos antes de acabar el guiso, freímos los cuerpos de los langostinos junto a un pimiento de cayena.

Añadimos la crema de verduras que habíamos preparado.

Retiramos del fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir.

Ponemos las verdinas en un plato hondo y repartimos los langostinos equitativamente entre todos los platos de los invitados.

A Devorar!!!

8 raciones
200 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).