

Separamos la clara y la yema de huevo.

Trabajamos la mantequilla, el azúcar y la yema de huevo. hasta que forme una crema muy fina.

Batimos la clara de huevo a punto de nieve.

A la taza de café, añadimos una cucharadita de azúcar mientras esté caliente para rebajar la acidez.

El toque de la abuela:

Ponemos el café (tibio) en tu plato hondo y sumergimos una galleta, durante un segundo por cada lado (visto y no visto) y la colocamos en el molde.
Cubre todo el fondo del molde rompiendo trozos de galleta si es necesario para tapar los huecos o esquinas.
Queremos un suelo firme.

Extiende una capa de la crema sobre las galletas (de aproximadamente medio centímetro de grosor).
Pon otra capa de galletas mojadas en café.
Repite el proceso hasta que te quedes sin crema. Lo ideal es conseguir entre 2 ó 3 pisos de galleta.

Llevamos la tarta a la nevera durante un mínimo de 4-6 horas, aunque mi recomendación absoluta es que la dejes toda la noche.
Tápala con papel film.

Consejo extra: Justo antes de servir, puedes decorarla por encima con coco rallado, almendras picada, chocolate rayado, o incluso con guindas en almíbar.

¡A disfrutar de la nostalgia en cada bocado!

6 raciones
100
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).