


Exprimimos el zumo de limón.

Pelamos y cortamos el ajo en dados finos.

Hacemos lo mismo con la cebolla.

Picamos el jenjibre.

Tenemos listo el curcuma.

El comino molido.

Y el Garam Masala.

Cortamos el pollo en dados del tamaño de un bocado.

Mezclamos en un bol el yogur, el zumo de limón, el ajo, el jengibre, la cúrcuma, el comino, el Garam Masala y la sal.

Añadimos el pollo y removemos bien para que queden totalmente cubiertos.
Dejamos marinar en la nevera durante al menos 30 minutos (si es posible, entre 2 y 8 horas para potenciar el sabor).

Calentamos a fuego medio, una sartén o cazo amplio, con un poco de aceite.

Añadimos el pollo por tandas (sin amontonarlo) y lo doramos bien por todos lados durante unos 5 minutos.

Retiramos el pollo y reservamos.

En la misma sartén, añadimos otra cucharada de aceite o mantequilla y sofreímos la cebolla a fuego medio hasta que esté blanda (unos 6 minutos).

Agregamos el ajo, el jengibre, el Garam Masala, el pimentón y el comino, removiendo constantemente durante 1 minuto para rehogar las especias.

Incorporamos el tomate triturado y dejamos cocinar 8-10 minutos hasta que la salsa reduzca y espese.

Añadimos la nata (o leche de coco) en la salsa y removemos bien hasta obtener un color anaranjado y cremoso.

Rectificamos de sal.

Agregamos los trozos de pollo reservados, junto con los jugos que hayan soltado.

Servimos bien caliente acompañado de Arroz Basmati, Pan Naan y un bol de Salsa Raita.

Es el acompañante clásico por excelencia ya que sus granos largos y sueltos recogen la salsa a la perfección.

Todo un clásico para acompañar a este plato: Un Bol con Salsa Raita de pepino para refrescar.

El pan más adecuado para esta receta es el Pan Naan, el típico pan indio.

4 raciones
300 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).