

Pelamos, quitamos el germen.

y cortamos el ajo en brunoise.

Hecemos lo propio con la cebolla.

Pelamos y cortamos los puerros en rodajas finas.

Separamos el brócoli en ramilletes de tamaño similar (de un bocado)para que se cocinen de forma uniforme.

En una sartén amplia, sin aceite, tostamos las nueces a fuego medio durante 2-3 minutos hasta que huelan de maravilla, debido a sus aceites naturales.

En un cazo grande ponemos a hervir abundante agua y una pizca generosa de sal.

Escurrimos el brócoli inmediatamente y los pasamos por agua muy fría (o un bol con hielo). Esto detiene la cocción y mantiene ese color verde neón espectacular.

En un cazo amplio, doramos los ajo con un buen chorro de aceite.

Añadimos la cebolla y el puerro.

Cuándo las verduras estén transparente añadimos al cazo el brócoli.

Mientras tanto, cocemos los trofie en abundante agua con sal, según indicaciones del fabricante.
Cocinamos en un litro de agua por cada 100 gramos de pasta y 7 gramos de sal (aproximadamente una cucharadita).
Reserva medio cazo del agua de cocción.
Si la pasta es fresca, suele estar lista en 3-4 minutos.

Escurrimos la pasta.

Transferimos los trofie al cazo de las verduras.

Vertemos el agua reservada y removemos enérgicamente para crear una salsa ligera y brillante.

Probamos y rectificamos de sal si fuese necesario.

Salteamos todo junto, añadiendo las nueces tostadas y un buen puñado de queso rallado.

Servimos de inmediatamente con un chorrito de aceite en crudo.

Y un poco más de pimienta negra recién molida.

Buen Provecho.

4 raciones
200 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).