

Lavamos el pepino, lo rallamos y lo colócanos sobre un colador.

Añadimos una pizca de sal y déjalo reposar durante 5-10 minutos para que suelte el exceso de agua.
Lava bien el pepino. Rállalo grueso o finamente (según tu preferencia) y colócalo en un colador. Añade una pizca de sal y déjalo reposar unos 5-10 minutos para que suelte el exceso de agua. Exprime bien el pepino con las manos o con la ayuda de un paño limpio para eliminar la mayor cantidad de líquido posible. Esto evitará que el tzatziki quede aguado.

Pela los dientes de ajo y los picamos muy finos o pásalos por un prensador de ajos.

Si no nos gusta el sabor fuerte del ajo crudo, podemos quitarle el germen o incluso blanquearlo ligeramente antes de añadirlo.

Si usamos eneldo fresco, también lo picamos finamente.

Exprimimos el limón.

En un bol, mezclamos el yogur griego, el pepino rallado y escurrido, el ajo picado, el zumo de limón, el eneldo picado.

Añadimos el aceite de oliva virgen extra.

La sal.

La pimienta al gusto.

Si lo deseamos, podemos añadir un poco de zumo de limón.

Removemos todos los ingredientes, hasta que estén completamente integrados.

Refrigeramos el tzatziki durante al menos 30 minutos, para que los sabores se asienten y se intensifiquen.

Tostamos las rebanadas de pan hasta que queden doradas y crujientes.

Una vez que el pan esté tostado y el tzatziki este listo, untamos generosamente la mezcla de tzatziki sobre cada rebanada de pan.

Podemos añadir un chorrito extra de aceite de oliva virgen extra por encima y decorar con una ramita de eneldo fresco y un poco de pimienta negra recién molida.

Servimos inmediatamente, para disfrutar de este delicioso y refrescante aperitivo.

4 raciones
25 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).