

Mezclamos el agua, el aceite, la harina, semolina y la levadura, en un bol.

Con las manos húmedas estiramos la masa pegajosa hacia arriba y la doblamos forma de sobre, para desarrollar el gluten, todo dentro el bol cocina.

Añadimos la sal.

Amasamos hasta que la masa no se pegue a las manos (unos 5 minutos más).

Lo metemos la masa en un bol y aceitamos toda la superficie, tapamos con un paño húmedo o film de plástico y dejamos que leve unos 45 minutos.

Engrasamos generosamente una bandeja de horno con aceite.

Añadir semolina en la base de la bandeja da un toque crujiente profesional.

Quitamos el paño, y descubrimos que la masa ha duplicado su tamaño.

Volcamos la masa sobre la bandeja de horno.

Y dejamos que la masa se extienda sola.

Una vez extendida la masa sobre la bandeja.

La tapamos con papel film y la dejamos reposar en un lugar protegido de corrientes de aire durante unos 45 minutos.

Mojamos los dedos en agua o aceite y los hundimos con fuerza sobre la masa para crear esos hoyuelos tan característicos de este pan.

Batir 2 cucharadas de agua con 2 de aceite y verterlo sobre los hoyuelos.

Esparcimos los tomates cherry partidos por la mitad las aceitunas negras y la sal en escamas.

Precalentamos el horno a 220°C.

Horneamos durante 20-25 minutos o hasta que esté bien dorada la focaccia.

Dejar atemperar sobre una rejilla metálica.

Añadimos el orégano fresco justo después de sacar la focaccia del horno para que el calor residual libere los aceites esenciales sin quemar la hierba y que amargue.

Podemos cortar a cada uno con el aderezo que más le guste.

Hoy hemos preparado, como aperitivo, unas deliciosas tostas de pan de focaccia con tomate seco, aceitunas negras y un toque de orégano.

6 raciones
100 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).