
La noche anterior, ponemos las fabes en remojo en abundante agua fría, durante unas 12 horas.

Mise en Place.

Escurrimos las fabes y las metemos en el puchero grande.

Las cubrimos de agua fría, y las ponemos a hervir.

Cuando vuelva a hervir desespumamos para quitar las posibles impurezas.

Añadimos la cebolla y el ajos pelados, el pimentón, la hoja de laurel, el perejil, con el aceite y mantenemos el fuego al mínimo para que hierva suavemente.

Pondremos el puchero medio tapado el tiempo total de cocción, de las fabes, que será de unas 2 horas y media.

Al igual que con la fabada, para saber si las fabes estarán hechas, hay que probarlas, si se deshacen el la boca es que están perfectas.

Cuando las fabes estén tiernas, retiramos la cebolla, ajos, el laurel y perejil.

Si el caldo quedase demasiado liquido, lo espesamos, machacamos unas fabes, e incorporándolas al guiso, moviendo el puchero por las asas, nunca con una cuchara.

Probamos y ajustamos de sal.

Mientras tanto, mantenemos las almejas en agua con sal, para que pierdan arenilla.

Picamos finamente la cebolla y el ajo.

En otra cazuela sofreímos la cebolla y el ajo, a fuego medio.

Incorporamos el azafrán y lo tostamos ligeramente.

Añadimos las almejas limpias.

Incorporamos el vino blanco y dejamos que se abran las almejas.

Cuando se abran, añadimos las almejas con el sofrito a las fabes y cocinamos unos minutos más para que se mezclen bien los sabores (agitando el puchero por las asas).

Servir calientes, recién hechas ya que las almejas pierden mucho con el tiempo.

6 raciones
200 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).