
La noche anterior, preparamos las judías blancas.

Las ponemos las judías en remojo.


Preparamos 2 ramilletes de hierbas con el: perejil, tomillo y hojas de laurel (bouquet garni).

Limpiamos y cortamos en trozos grandes las zanahorias.

Quitamos la piel y partimos la cebollas en mitades.

Hacemos lo propio con el puerro.

Pelamos y quitamos el germen a los ajo.

Pelamos y trituramos el tomate.

Cortamos la panceta en trozos y limpiamos el hueso de jamón.

Escurrimos las judías blanca.

Una vez escurrirías, las pondremos en la cazuela junto al hueso de jamón, las zanahorias, la cebolla, el puerro, la mitad de dientes de ajo, el tomate triturado, la panceta, la mitad de la grasa de pato, junto al caldo de pollo, añadimos un de los ramilletes de hierbas con un poco de sal y las dejaremos cocer en agua fría salada, durante 75-90 minutos aproximadamente.

De vez en cuando espumamos la superficie del caldo.

Pasada el tiempo sacamos sacamos el hueso de jamón y la panceta.

Para saber si están en su punto probamos una judía, debe estar un poco dura, ya que posteriormente los pasaremos por el horno.

Ponemos en un recipiente de horno las costillas, salpimentamos.

Pinchamos las salchichas y las añadimos.

Añadimos otro ramillete de hierbas y la otra mitad de dientes de ajo y la mitad de la grasa de pato.

Horneamos a 200 º C durante unos 20 minutos.

En una cazuela de barro ponemos la panceta (la panceta y las recién horneadas), y la mitad de las judías (ya hervidas).

Hornearemos a 150ºC durante unas 2 horas.

Dejaremos en reposar 10 minutos después de sacarlo del horno, ya que es necesario que se asienten todos los sabores. Después servimos en una cazuela de barro individual para cada comensal.

4 raciones
100 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).