

Colocamos la harina en la fuente, le añadimos la levadura (yo utilizo Royal) y la sal. Y mezclamos.

Calentamos el agua, en un cazo, hasta que hierva.

Le vamos añadiendo el agua poco a poco a la vez que vamos removiendo con la cuchara, importantísimo que el agua esté hirviendo, hasta que la masa esté terminada y sin grumos.

Al inicio o a mediados de la elaboración de la masa es conveniente el añadido de un pequeñito chorreón de aceite; de esa forma se facilitará al final la salida de la masa por la churrera.

Cuando la masa este tibia, la introducimos en la churrera (o manga pastelera, aunque no es la mejor opción), con ayuda de la cuchara vamos metiendo la masa en la churrera.

Se fríen en abundante aceite bien caliente, cuando comience a humear. Si el aceite está bajo de temperatura los churros no serán “verdaderos churros”.

Una vez fritos retiramos a una bandeja con papel de cocina para absorber el exceso de aceite y espolvoreamos azúcar azúcar glas por encima de los churros.

Preparamos el chocolate a la taza, siguiendo las instrucciones del fabricante o usamos uno listo para tomar, como es en este caso.

A los niños les gusta mojar los churros en azúcar por lo que se les colocan unos platitos con ella.

Servimos los churros recién hechos junto al chocolate caliente o un café.

8 raciones
50 g
* El % del valor diario (VD), indica cuánto contribuye un nutriente a la ingesta diaria, de un adulto medio (8400 kJ / 2000 kcal).